Si has cumplido 50 años y vives sola o solo, es muy posible que te preguntes a menudo cómo conocer gente a esa edad, con la que compartir intereses comunes y así ampliar tu círculo social.
A los 20 conocías gente casi sin proponértelo. Universidad, primeros trabajos, compañeros de piso, fiestas, amigos de amigos. Había una especie de maquinaria social funcionando permanentemente en segundo plano. A los 50, esa maquinaria funciona bastante menos: tus amigos tienen su vida, otros han desaparecido por el camino, otros viven en otra ciudad y organizar una cena con determinadas personas requiere encontrar una fecha disponible en algún momento del próximo trimestre.
La buena noticia es que conocer gente a los 50 años no es especialmente difícil. Lo que cambia es la manera de hacerlo.
Ya no basta con esperar a que nuevas personas aparezcan espontáneamente. Hay que colocarse deliberadamente en lugares donde los encuentros puedan producirse.
Y no, eso no significa apuntarse a clases de salsa si detestas bailar.
Por qué cuesta más conocer gente después de los 50 años
La principal dificultad no suele ser la edad, sino la estructura de nuestra vida.
A medida que pasan los años acumulamos rutinas. Trabajamos con las mismas personas, compramos en los mismos lugares, vemos a los mismos amigos y practicamos actividades bastante estables.
Eso resulta cómodo, pero tiene una consecuencia: cada vez entran menos personas nuevas en nuestro entorno.
Si además has pasado por una separación, tus hijos se han independizado, te has mudado o simplemente has descubierto que tu círculo social se ha reducido, puedes encontrarte queriendo conocer gente nueva sin tener demasiado claro dónde hacerlo.
La solución pasa por aumentar lo que podríamos llamar tus puntos de contacto social.
Es decir: hacer más cosas en las que exista la posibilidad de encontrarte repetidamente con personas nuevas.
10 tips para conocer gente a los 50 años
Para ayudarte, aquí tienes 10 cosas que puedes hacer para conocer gente a partir de los 50 años.
1. Apúntate a algo que realmente te interese
Es el consejo más obvio y también uno de los que mejor funcionan. Cursos de fotografía, idiomas, cocina, pintura, escritura, historia del arte, teatro, catas, jardinería… La clave no está tanto en la actividad como en la continuidad.
En un evento de una tarde puedes hablar con alguien y no volver a verlo jamás. En un curso de diez semanas coincides con las mismas personas, empiezas saludándolas, después tomando un café y, con suerte, acabáis haciendo planes fuera de allí.
Además, ya existe un tema de conversación incorporado.
Y hay otra regla importante: elige algo que harías aunque no conocieras a nadie.
Así, incluso si no surge ninguna amistad, al menos habrás aprendido italiano en lugar de pasar tres meses preguntándote por qué demonios te apuntaste a bachata.
2. Busca actividades que se repitan
Esta probablemente sea la clave más importante para conocer gente a los 50 años. La amistad necesita repetición.
Por eso funcionan especialmente bien clubes de lectura, grupos de senderismo, asociaciones culturales, coros, grupos deportivos, talleres o voluntariado regular.
Ir cada semana al mismo sitio permite que las relaciones aparezcan sin necesidad de forzarlas.
El primer día conoces a alguien. El tercero ya sabes a qué se dedica. Un mes después quizá estáis tomando algo al terminar.
Las amistades adultas rara vez aparecen con un «¿quieres ser mi amigo?». Se construyen a base de coincidencias.
3. Utiliza Internet para salir de Internet
Las aplicaciones y plataformas sociales no sirven únicamente para ligar. Existen comunidades alrededor de prácticamente cualquier interés: senderismo, cine, gastronomía, viajes, fotografía, juegos de mesa, idiomas, deporte o simplemente personas que quieren ampliar su círculo social.
Busca grupos locales en plataformas como Meetup, Facebook o comunidades específicas de tu ciudad.
También puedes encontrar actividades a través de asociaciones, centros culturales, bibliotecas y espacios municipales.
La tecnología funciona especialmente bien cuando se utiliza como puerta de entrada a encuentros reales, no como sustituto permanente de ellos.
4. Recupera contactos que se quedaron por el camino
Conocer gente nueva no siempre significa empezar desde cero. Todos tenemos personas con las que nos llevábamos bien y que simplemente desaparecieron de nuestra vida.
Una antigua compañera de trabajo. Alguien con quien coincidías cuando tus hijos eran pequeños. Un amigo al que llevas cuatro años diciendo «tenemos que quedar».
Escribir un «me he acordado de ti, ¿tomamos algo un día?» cuesta aproximadamente veinte segundos. Puede que no ocurra nada. O puede que descubras que la otra persona también llevaba tiempo pensando en escribirte.
5. Haz planes solo
Esto parece contradictorio, pero tiene bastante sentido.
Si quieres ampliar tu vida social, no esperes siempre a tener compañía para hacer cosas.
Ve a una exposición, una conferencia, una cata, un concierto pequeño, una ruta organizada o una actividad cultural.
Cuando vamos acompañados tendemos a hablar con quien ya conocemos. Cuando vamos solos estamos mucho más disponibles para interactuar con los demás. No necesitas abordar desconocidos en un museo. Basta con estar en situaciones donde una conversación pueda surgir.
6. Practica un deporte con componente social
El gimnasio puede ser fantástico para la salud y bastante mediocre para conocer personas si cada uno entra con sus auriculares, entrena y desaparece.
Busca actividades donde exista interacción. Senderismo, pádel, golf, ciclismo, running, tenis, baile o grupos de entrenamiento pueden funcionar mucho mejor.
El deporte aporta además algo fundamental: una excusa para volver a coincidir.
No tienes que convertir inmediatamente a nadie en amigo. Solo volver el martes siguiente.
7. Viaja en grupo aunque normalmente viajes solo
Viajar solo puede ser extraordinario, pero un viaje organizado alrededor de un interés concreto también puede convertirse en una buena forma de ampliar tu círculo.
Senderismo, gastronomía, fotografía, patrimonio, idiomas, aventura…
La ventaja es la intensidad de la convivencia. En cuatro días puedes hablar con alguien más que durante cuatro meses coincidiendo una hora semanal en una actividad.
Eso sí, elige el viaje por el destino y la experiencia, no exclusivamente por conocer gente.
La misma regla de antes: el plan debería merecer la pena aunque no hagas ningún nuevo amigo.
8. Di que sí un poco más
A veces el problema no es que no existan oportunidades.Es que las rechazamos.
Una cena donde solo conoces a una persona. El cumpleaños de un compañero. Una excursión que no habrías elegido tú. Un afterwork al que normalmente no irías.
No necesitas aceptar absolutamente todo y convertir tu agenda en una prueba de resistencia.
Pero ampliar ligeramente tu radio social aumenta las posibilidades de conocer amigos de amigos, compañeros de compañeros y personas que jamás habrían entrado en tu circuito habitual.
9. Da tú el siguiente paso
Este es uno de los puntos donde más relaciones potenciales se pierden.
Conoces a alguien. Os caéis bien. Habláis durante una hora. Y después ambos os vais a casa esperando que ocurra mágicamente otra coincidencia.
Si te ha gustado hablar con esa persona, propón algo sencillo. «Voy a ver esa exposición que comentamos el sábado, ¿te apetece?»
No necesitas organizar un fin de semana rural para doce personas.Las nuevas amistades adultas necesitan que alguien convierta una conversación agradable en un segundo encuentro.
10. No conviertas cada nueva persona en un casting
Cuando queremos ampliar nuestro círculo podemos cometer el mismo error que en las apps de citas: evaluar demasiado rápido.
¿Tenemos suficientes cosas en común? ¿Podría ser un gran amigo? ¿Encaja con mi estilo de vida?
Quizá no haga falta decidirlo durante el primer café.
A los 50 años tenemos una identidad mucho más definida que a los 20, pero eso también puede volvernos excesivamente selectivos.
Algunas personas serán amigos íntimos. Otras compañeros de senderismo. Algunas personas estarán para cenar una vez al mes y otras para viajar.
No todas las relaciones necesitan ocupar el mismo lugar para ser valiosas.
Cómo conocer gente a los 50 sin sentir que estás «buscando amigos»
Probablemente esta sea la parte más importante. No centres tu vida en conocer gente. Hazla más grande.
Aprende algo. Recupera una afición. Viaja. Haz deporte. Ve a sitios. Acepta invitaciones. Organiza planes. Participa en actividades que realmente te interesen.
Y haz que algunas de esas cosas sean recurrentes.
Así conocer gente deja de convertirse en una misión y pasa a ser una consecuencia bastante natural de tener una vida con más puntos de contacto.
Porque a los 50 quizá ya no exista aquella maquinaria social de los veinte. Pero tienes una ventaja que entonces probablemente no tenías: ya sabes bastante mejor qué personas quieres tener cerca.


