El bienestar empieza por uno/a mismo. Estrategias para cuidarte y mantener el equilibrio físico y emocional cuando vives solo/a, sin depender de nadie.
Vivir solo no es sinónimo de descuidarse
Cuando se habla de bienestar, todavía se suele asociar con el cuidado en pareja, con rutinas compartidas o con alguien que te “motive” a cuidarte. Pero la realidad de quienes viven solos es diferente, y no por ello menos válida. De hecho, cultivar el bienestar propio sin necesidad de aprobación externa es una forma muy potente de amor propio.
Vivir solo/a no es una excusa para dejarse ir. Es, más bien, una gran oportunidad para escucharte, experimentar, y construir una rutina de cuidado que no dependa de otros. Porque estar bien contigo mismo/a no es solo importante… es esencial.
Cuerpo, mente y energía: las tres claves del bienestar en solitario
Cuidarte cuando vives solo/a implica mirar en tres direcciones a la vez. Y todas están conectadas:
Cuerpo: moverse, nutrirse, descansar
- Ejercicio regular (aunque sea suave) mejora el estado de ánimo y regula el estrés.
- Alimentación consciente, sin caer en ultraprocesados por pereza o ansiedad.
- Dormir bien, manteniendo una rutina regular incluso sin horarios externos.
Mente: gestionar emociones y pensamientos
- Practicar mindfulness o respiración consciente ayuda a reducir la ansiedad.
- Identificar pensamientos negativos antes de que se conviertan en auto-sabotaje.
- Buscar apoyo profesional si la soledad se vuelve emocionalmente difícil.
Energía: lo que te nutre por dentro
- Conectar con lo que te inspira (arte, lectura, naturaleza).
- Tener pequeños rituales de autocuidado: una ducha larga, una infusión al atardecer, un paseo diario.
- Evitar personas y entornos drenantes, aunque estén “presentes” solo en redes sociales.
¿Cómo crear una rutina de bienestar viviendo solo/a?
La constancia puede parecer más difícil cuando no hay nadie que “mire”. Pero precisamente por eso, lo que haces por ti mismo/a cuenta doble.
Empieza poco a poco, pero sin desfallecer
No hace falta un cambio radical. Elige tres microhábitos que puedas mantener:
- Beber un vaso de agua al despertar
- Estirarte cinco minutos cada mañana
- Apagar el móvil una hora antes de dormir
Cuida tu espacio como si fuera un spa personal
El entorno influye en el bienestar. Mantener tu casa limpia, con buena luz, aromas agradables o música suave puede hacer mucho más por tu salud mental de lo que crees.
Elige bien tu ruido mental
Vivir solo/a no significa vivir en silencio absoluto. Puedes llenar tu casa de música, podcasts, risas grabadas o meditaciones guiadas. La clave es escoger conscientemente lo que escuchas cada día.
Celebra tus avances
Llevas semanas cocinando sano, saliste a caminar tres días seguidos o simplemente dijiste que no a algo que no te apetecía. Eso también es bienestar. Y también se celebra.
Bienestar emocional: claves cuando no hay «otro» con quien compartir
Una de las diferencias más notables del estilo de vida single es la gestión emocional sin una pareja cerca. No hay un “¿cómo estás?” diario ni abrazos al llegar a casa. Pero eso no significa vivir vacío. Solo requiere otro tipo de recursos.
- Escribe un diario emocional para no acumular tensiones.
- Habla contigo en voz alta, sí, literalmente: a veces decir algo rompe la confusión.
- Conecta con personas significativas, incluso por mensaje o audio.
- Permítete los días bajos sin dramatizar, son parte del proceso.
«El verdadero bienestar no es evitar la incomodidad, sino saber acompañarte en ella.» – (frase atribuible a la terapeuta argentina Virginia Gawel)
Preguntas frecuentes sobre bienestar y vida single
¿Cómo me motivo a hacer ejercicio si nadie me empuja?
Cambia el foco. No lo hagas por “ver resultados” ni por presión. Hazlo por cómo te sientes después: más ligero/a, más despejado/a, más fuerte. Y sí, puedes crear recompensas propias (un baño largo, tu serie favorita, una comida especial).
¿Y si tengo bajones emocionales frecuentes?
Es normal en ciertos momentos. No lo ocultes ni lo minimices. Puedes probar con terapia online, grupos de apoyo, meditación o simplemente hablarlo con alguien de confianza. Estar solo/a no significa no pedir ayuda.
¿Cómo mantener buenos hábitos sin horarios ajenos?
Establece rituales personales. No necesitas un horario rígido, pero sí una estructura emocional. Por ejemplo: levantarte con música, desayunar sin móvil, darte un paseo tras el trabajo, etc.
Cuidarte cuando vives solo/a no es un reto… es un regalo
El bienestar no es una obligación, es una oportunidad. Y cuando no hay nadie más que te mire o te corrija, lo que haces por ti adquiere un valor muy profundo. Es la base de todo lo demás: tus relaciones, tu trabajo, tu energía vital.
Así que sí, vivir solo/a puede ser la mejor etapa para empezar a cuidarte en serio. No porque debas, sino porque te lo mereces.
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