La seguridad como parte de la independencia
Vivir sola no significa vivir con miedo. Sin embargo, muchas mujeres confiesan que la tranquilidad en el hogar pasa también por tomar medidas prácticas: desde la tecnología hasta la comunidad vecinal. En Mundo Singles recogemos tres testimonios que reflejan cómo cada una encontró su manera de sentirse más segura, sin renunciar a la libertad de su vida independiente.
Ana, 38 años, Sevilla: la cámara que le devolvió la calma
“Al principio me daba reparo reconocerlo, pero tenía miedo de que entraran en casa mientras no estaba. Trabajo viajando, y las ausencias largas me angustiaban. Un día, hablando con una amiga, me recomendó instalar una cámara interior conectada al móvil. Fue un cambio enorme. Puedo mirar en cualquier momento y saber que todo está en orden. Incluso cuando estoy en otro país, basta con abrir la app. Parece una tontería, pero me siento tranquila de nuevo.”
Ana descubrió que la tecnología no solo le daba control, sino también confianza para mantener su estilo de vida. “La soledad no me asusta, lo que me asustaba era la sensación de estar desprotegida. Ahora tengo una herramienta que me recuerda que soy dueña de mi espacio.”
Laura, 50 años, Barcelona: una cerradura invisible para dormir mejor
Para Laura, el cambio fue sencillo pero determinante. “Vivía con la preocupación de que alguien pudiera forzar la puerta, sobre todo de noche. Un cerrajero me habló de la cerradura invisible: se instala por dentro y solo se abre con un mando a distancia. No fue caro y desde entonces duermo mucho más tranquila.”
Este pequeño dispositivo, casi imperceptible desde fuera, le dio un plus de seguridad que convirtió su piso en un refugio. “No es vivir con miedo, es vivir con previsión. Y eso, al final, también es autocuidado.”
Bea, 42 años, Valencia: la fuerza de una comunidad invisible
En el caso de Bea, la solución no pasó por la tecnología, sino por las personas. “Me llevaba bien con mis vecinos del rellano, así que un día propuse crear un grupo de WhatsApp. Ahora, si alguien ve algo raro —un ruido extraño, una puerta entreabierta— lo comentamos al instante. Es como tener una red invisible alrededor de casa.”
Bea asegura que esta iniciativa no solo le aporta seguridad, sino también compañía. “Cuando vives sola, saber que no estás aislada marca la diferencia. No es depender de otros, es cuidarnos mutuamente.”
Tres caminos hacia una misma certeza
Las historias de Ana, Laura y Bea reflejan distintas formas de afrontar una misma necesidad: la seguridad en la vida independiente. Una cámara conectada, una cerradura invisible o un chat vecinal son soluciones muy distintas, pero todas tienen algo en común: convertir la soledad en un espacio protegido y elegido.
En el fondo, no se trata de blindar la casa, sino de blindar la tranquilidad. Porque vivir sola no debería significar vivir con miedo, sino con la confianza de que cada decisión —grande o pequeña— suma a tu bienestar.
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